“YO LLEGUÉ PORQUE ME ELIGIÓ LA GENTE, MI BAILARÍN LLEGÓ DE OTRA MANERA...”
Si alguien sostiene que lo bueno viene en frasco chico y señala a Magdalena Bravi (25) como ejemplo, nadie se atrevería a discutir que no está en lo cierto. En sus 1,63 m de altura, la platense concentra talento, carácter y –según la crítica de la modelo María Vázquez– la mejor cola de Bailando 2012.
Tras ganar Soñando por Bailar, Magui cumplió uno de sus objetivos: entrar en ShowMatch."Me cambió la vida totalmente. Estoy haciendo lo que siempre quise. Sí me sorprendo día a día con cómo es el medio, con lo que sucede y uno no puede manejar", cuenta después de una renuncia que revocó, por pedido del propio Marcelo Tinelli.
–¿Es verdad que a tu bailarín le pusiste un bozal mediático, para que no hable más en las previas?
–Eso es una ridiculez, inventada por un mala leche. Yo tenía diferencias con mi compañero (Jorge Moliniers) porque faltaba a algunos ensayos o iba a programas en donde hablaban de mí y no me defendía. No estábamos tirando para el mismo lado, sino que él tiraba solo. Lo planteé en Este es el show para que se arreglen las cosas. De eso armaron un escándalo, dijeron que lo quería echar, me convirtieron en la mala de la película y terminé llorando. Después se tomaron dos o tres programas más para llevar gente a hablar de mí. Lo vi desde casa y me angustié muchísimo. El gran mentor de esto es José María Listorti, que jamás me pidió disculpas, y creo que está bastante enojado conmigo. Lo peor es que todos se quedan con que le tengo celos a mi bailarín o que es una pelea por el protagonismo, y no es así. Para que pueda tenerle celos, mínimo, tendría que ser una mujer. El es un varón, yo soy una nena, y llegué porque la gente me eligió, él llegó de otra manera. Me parece que hablamos de cosas diferentes. También me molesta que digan que somos un equipo acomodado.
–Eso es una ridiculez, inventada por un mala leche. Yo tenía diferencias con mi compañero (Jorge Moliniers) porque faltaba a algunos ensayos o iba a programas en donde hablaban de mí y no me defendía. No estábamos tirando para el mismo lado, sino que él tiraba solo. Lo planteé en Este es el show para que se arreglen las cosas. De eso armaron un escándalo, dijeron que lo quería echar, me convirtieron en la mala de la película y terminé llorando. Después se tomaron dos o tres programas más para llevar gente a hablar de mí. Lo vi desde casa y me angustié muchísimo. El gran mentor de esto es José María Listorti, que jamás me pidió disculpas, y creo que está bastante enojado conmigo. Lo peor es que todos se quedan con que le tengo celos a mi bailarín o que es una pelea por el protagonismo, y no es así. Para que pueda tenerle celos, mínimo, tendría que ser una mujer. El es un varón, yo soy una nena, y llegué porque la gente me eligió, él llegó de otra manera. Me parece que hablamos de cosas diferentes. También me molesta que digan que somos un equipo acomodado.
–¿Creés que comentan lo del "acomodo" porque Moliniers, tu bailarín, es novio de Hugo Avila, el jefe de coachs de Ideas del Sur?
–No tengo idea, eso es problema de mi bailarín. Yo te puedo decir que no estoy acomodada.
–No tengo idea, eso es problema de mi bailarín. Yo te puedo decir que no estoy acomodada.
–Habían comentado que tu novio es amigo de Tinelli…
–Octavio (26), mi novio, no es amigo de Marcelo. El año pasado le diseñó unos cinturones que todavía sigue usando, pero jamás lo conoció ni cruzó. Sólo se acercó a la vestuarista para concretar ese tema.
–Octavio (26), mi novio, no es amigo de Marcelo. El año pasado le diseñó unos cinturones que todavía sigue usando, pero jamás lo conoció ni cruzó. Sólo se acercó a la vestuarista para concretar ese tema.
–¿Te llevás bien con otras parejas del Bailando?
–Hay de todo. Con los que me saludan, que es la mayoría, me llevo bien. Después algunos están en su mundo, como los Caniggia, que no saludan. Creen que son como celebridades y los demás, nada.
–Hay de todo. Con los que me saludan, que es la mayoría, me llevo bien. Después algunos están en su mundo, como los Caniggia, que no saludan. Creen que son como celebridades y los demás, nada.
En puntas de pie pero con paso firme. A los 6 años se inició en las danzas clásicas. Bailó profesionalmente hasta los 17, cuando tuvo que dejar por un cuadro de bulimia. "Después tomé clases de todos los ritmos y empecé a estudiar Filosofía en la facultad. Hice hasta tercer año y dejé cuando entré en la tele", reconoce Bravi, que también trabajó cuatro años como azafata, y conoció varios países alrededor del globo. Tailandia y Grecia eran sus destinos favoritos.
–Ahora, ¿hacia dónde querés perfilar tu carrera?
–Me encantaría hacer comedia musical, como Chicago. Vuelo alto cuando sueño. Hubo propuestas para hacer ficción, pero quiero estar preparada.
–Me encantaría hacer comedia musical, como Chicago. Vuelo alto cuando sueño. Hubo propuestas para hacer ficción, pero quiero estar preparada.
–¿Y propuestas indecentes?
–Eso pasa en cualquier ámbito. No llegué, ni pienso llegar de esa manera. No lo necesito, tengo mis piernas, bailo y doy lo que tengo para dar. Más, no. Tengo una personalidad un poco fuerte.
–Eso pasa en cualquier ámbito. No llegué, ni pienso llegar de esa manera. No lo necesito, tengo mis piernas, bailo y doy lo que tengo para dar. Más, no. Tengo una personalidad un poco fuerte.
–¡Cómo te conquistó tu novio con tanto carácter!
–Hace tres años que estamos juntos y con planes de convivencia. La verdad es que el día que reconocí "estoy completamente enamorada" fue una mañana que me despertó tocándome la guitarra. Tiene una onda rocker que me encanta, y me hace reír mucho. Además, fue el único que me dejó sin saber qué decir y, eso, es muy difícil de lograr.
–Hace tres años que estamos juntos y con planes de convivencia. La verdad es que el día que reconocí "estoy completamente enamorada" fue una mañana que me despertó tocándome la guitarra. Tiene una onda rocker que me encanta, y me hace reír mucho. Además, fue el único que me dejó sin saber qué decir y, eso, es muy difícil de lograr.
Nota para la revista Paparazzi


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