Tras su paso por los ciclos de Tinelli, la platense fue convocada para encabezar un music hall en calle Corrientes. Su vida, una historia ejemplar de esfuerzo y superación

“HABLO ABIERTAMENTE DE LA BULIMIA Y LA ANOREXIA PORQUE CADA VEZ QUE LO CUENTO ME SIGO CURANDO. CREO QUE LA ÚNICA MANERA DE SUPERAR ESTAS ENFERMEDADES ES PODER ASUMIRLAS PRIMERO. EL BAILE ME AYUDÓ A SANARME ESPIRITUALMENTE”
Nacida en La Plata hace 26 años, Magdalena creció en las cercanías del Parque Saavedra. Cursó sus estudios primarios en el Colegio Lincoln y los años más convulsionados, esos que llegan con la revolución de la adolescencia, los atravesó en el Liceo Víctor Mercante. Paralelamente, y motivada por su madre, conoció el universo de la danza y pronto tomó consciencia de que tenía una habilidad para expresarse que dejaba atrás las palabras y se inclinaba más por los movimientos. El baile, desde entonces, se convirtió en su propia elección.
Después de tomar clases particulares con profesores locales como Tamara Aranguren, Magui tuvo su paso por el Teatro Argentino y complementó sus estudios en la escuela de Iñaki Urlezaga. Al mismo tiempo, viajaba a Buenos Aires para formarse con grandes referentes de la danza, como Julio Bocca, y hasta pasó por el Colón. El objetivo era convertirse en una bailarina clásica profesional y por eso se exigió un poco más allá de su límite, dejándose caer en los peligrosos brazos de la bulimia y la anorexia.
“A los 19 años, cuando estaba terminando el secundario, dejé de bailar porque estaba enferma y no podía seguir el ritmo de formación profesional. Fue una etapa muy difícil para mí y no pude retomar porque el cuerpo no me daba. En ese momento, a mi papá le surgió un trabajo en Buenos Aires y me mudé con él. Fue un cambio de vida que me sirvió para empezar a curarme, pensando que ya nunca más me iba a dedicar a bailar”, relató.
EL MUNDO DE TINELLI
“Al principio estaba muy enojado, fue muy shockeante para él. Pero después, cuando vio que era lo que yo quería hacer, me dio todo su apoyo. Fue una decisión difícil la de dejar todo pero yo estaba convencida de que podía ganar, me tenía mucha fe, sabía que si arriesgaba tanto podía llegar a resultar”, aseguró la platense, quien, con esta experiencia televisiva, además de haberse ganado un lugar en “ShowMatch”, consiguió algo mucho más importante: reencontrarse con la danza.
“Mi sueño era volver a bailar y volver a tomar el baile como mi trabajo, mi profesión. Y haber sido parte de estos programas de Ideas del Sur me cambió la perspectiva de vida. Estoy muy feliz con lo que me está pasando, es mágico poder hacer lo que me gusta y poder vivir de esto. Estoy encabezando en calle Corrientes (ver aparte), tengo propuestas para el 2013 que nunca imaginé en mi vida pero hay que ser consciente de que esto es efímero, un día estás y el otro no”, reflexionó.
En esta misma línea, y como dejó en claro en varias oportunidades durante su participación en “Bailando”, Magui le hace honor a su apellido y no duda en plantarse cuando lo considera necesario. Sabe que el camino más corto no siempre es el más adecuado y que el esfuerzo, al final de cuentas, es lo que marcará la diferencia. “Creo que ése es el ejemplo que hay que dar. Me parece que está bueno que aparezca alguien que demuestre que se puede llegar a los medios siendo una persona común, como yo, sin hacer escándalos, mostrando lo que uno tiene para dar. Aunque lo mediático siempre está, porque es lo que vende, lo importante es poder salir limpio de eso. Encontrarme con gente en la calle que me dice ‘qué bien bailás’ me llena el alma, no espero más que eso”.
VIVIR EL DIA
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